Un hilo sobre Antoni Lamolla

Otro de los artistas que sufrió confinamiento en varios momentos de su vida fue Antoni Garcia Lamolla, uno de los protagonistas de la vanguardia de los años 30 del s. XX en Lleida,

 

De los primeros años de la vida del artista en Lleida hay muy pocos datos, aunque sabemos que gozaba de una salud frágil. De hecho, se vio obligado a dejar la escuela a los 10 años como víctima de una “predisposición tuberculosa”, una enfermedad bastante común entre la juventud.

 

Esta enfermedad le llevaría a sufrir una prolongada estancia, junto con su hermano Agustín, en el Santuario del Miracle de Solsona. Desgraciadament, de esta estancia no saldría su hermano. Antoni tuvo más suerte y pudo regresar a su casa, aunque los efectos de la enfermedad perdurarían durante muchos años.

 

 

El estado precario de salud del joven Lamolla lo mantuvo lejos de las aulas, cosa que lo impulsó a centrarse en el cultivo de la literatura y de las artes. Su hermano recordaba “la ilusión de su padre volviendo de Barcelona provisto del material que necesitaba Antonio para pintar”

 

 

En las clases de dibujo y pintura del profesor Justo Almela, conocería al que después sería su compañero y amigo fraternal Leandre Cristòfol. Y más tarde, al calor de las tertulias y de la revista ART, haría amistad con Enric Crous y José (Manuel) Viola.

 

 

Sobre los cambios acaecidos en su pintura hacia el surrealismo se cita el papel que tuvo Viola. Seguramente este actuó como catalizador, sin embargo, no hay duda de que Lamolla era perfectamente conocedor de esta nueva poética gracias a su gran interés por la lectura.

 

Su compromiso con la vanguardia se hizo extensivo a los valores democráticos. Con el estallido de la guerra no dudó ni un momento en apoyar a la República. Su implicación con los libertarios no le impidió ejercer una decidida labor en pro del salvamento del patrimonio artístico.

 

 

Lamolla, como otros artistas, sufrió un largo exilio como consecuencia de la Guerra Civil. Atravesó la frontera de los Pirineos e ingresó en el campo del Barcarès, sufriendo las duras condiciones del confinamiento, hasta que fue liberado gracias a las gestiones de su familia.

 

 

Poco después, Lamolla sufriría las duras condiciones de la ocupación alemana de Francia. Estos años supondrían una época oscura llena de privaciones, incluidos algunos periodos de convalecencia, en la que la vigilancia de la Gestapo y el miedo a la deportación siempre estuvieron presentes.

 

 

La trayectoria artística de Lamolla deviene paradigmática de toda una generación de artistas exiliados; un alejamiento que provocó que su contribución fuera ignorada y relegada al olvido. Su obra, sin embargo, forma parte ya de las colecciones más importantes del país.

 

 

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