El Centenario

Museo de Arte de Lleida 1917

Recientemente se han cumplido cien años de la inauguración del Museo de Arte de Lleida, más conocido como Museo de Arte Jaume Morera, lo que lo convierte en uno de los museos de arte moderno y contemporáneo más antiguos del país. Esta iniciativa cultural y artística, abierta al público en 1917, deja entrever la capacidad que tuvieron en su momento figuras destacadas de las élites locales para procurar a la ciudad una institución vinculada a la difusión del arte y su preservación patrimonial —no era el primer museo, pero era el primero que se creaba para conservar y mostrar obras de artistas en su mayoría vivos y vinculados a Lleida. Pero, como muchas otras instituciones culturales del país, los avatares históricos acaecidos a lo largo del siglo pasado fueron los que acabaron determinado en buena parte su singladura, en la que se han alternado las épocas de pujanza, como la de los años veinte, o los momentos más oscuros, como los protagonizados durante la posguerra franquista, con un museo cerrado y sus fondos repartidos por diferentes edificios de la ciudad. En este difícil y sinuoso camino se ha hecho patente la importancia que tiene el acompañamiento de las diferentes administraciones y sus políticas respecto a las artes y el patrimonio para la buena marcha de una institución de estas características.

Sin embargo, la recuperación definitiva de la acción cultural del Museo se materializó de la mano de una joven democracia que pedía una actualización de su vida institucional y un cambio de rumbo de su actuación, ligada a la reivindicación de algunas de las principales trayectorias artísticas del arte contemporáneo leridano y a la divulgación del arte más actual. Así, han sido especialmente fructíferos los últimos veinte años de su actividad, debido fundamentalmente a la implicación y el esfuerzo de su equipo técnico, siempre reducido y con muy pocos recursos económicos a su alcance. No obstante, esto no ha sido nunca un obstáculo para que su trabajo impulsara al Museo como un centro de investigación y de divulgación dedicado al arte del siglo XX en Lleida, con una programación expositiva de referencia, galardonada en más de una ocasión y llena de colaboraciones con los principales museos del estado, y una producción bibliográfica que ha llenado un vacío fundamental de nuestra historiografía y crítica artística. Una tarea intensa que a veces tenemos la sensación de que ha perjudicado sus expectativas, al confundir este sobreesfuerzo constante con una pretendida normalidad, que ha terminado por ocultar inconscientemente sus carencias, especialmente la de una sede en condiciones, arquitectónicamente bien resuelta y dotada de los recursos necesarios para desarrollar su misión con garantías. Visto en perspectiva, el camino recorrido por el Museo ha estado caracterizado en algunos momentos por una cierta soledad. De ser el único museo en activo en la ciudad en los años ochenta, ha visto como en sus dos extremos cronológicos, el Museo Diocesano, ahora Museo de Lleida, y el Centro de Arte La Panera, aparte de otros equipamientos patrimoniales, le han tomado la delantera en el terreno de las infraestructuras y de los recursos, aplazando la solución a sus dificultades. Y cuando parecía que era el turno del Museo, nuevos obstáculos, entre ellos el de una crisis económica galopante -aunque seguramente no haya sido el más decisivo- han cerrado el paso a su resolución. El resultado ha sido incontrovertible: en casi cuarenta años de democracia no hemos sido capaces de resolver este agravio: la ciudad dispone de una colección artística de titularidad pública, que con el tiempo se ha convertido en ineludible cuando se trata de explicar y comprender el hecho artístico de época contemporánea a Poniente y en Cataluña, pero nunca ha podido alojarla en un contenedor a su altura ni exponerla en unas condiciones dignas.

Audiència de Lleida
Futura sede del Museu d’Art Jaume Morera

Afortunadamente, por fin, los tiempos empiezan a ser favorables para un cambio significativo en la singladura histórica del Museo. El consistorio municipal ha llevado adelante la propuesta de ubicar la sede del Museo en el edificio de la antigua Audiencia, una iniciativa que cuenta con la complicidad de las diferentes administraciones (Generalitat, Diputación y Unión Europea). La perspectiva real, pues, de poder disponer ahora de una sede definitiva no sólo puede dar solución a las carencias ya manifestadas para el desarrollo normalizado de su actividad, sino situarlo de una vez por todas como elemento fundamental del imaginario de la ciudad en relación al reconocimiento de su identidad e historia reciente, en este caso a través de las artes visuales. El Museo, pues, enfrenta posiblemente a uno de los momentos más decisivos de su historia ya centenaria. El pasado nos ha llevado al escenario actual. Disponemos ahora de una oportunidad que requiere, sin embargo, de la generosidad y el apoyo de todos, sin renunciar, claro, a la legítima opinión y la participación crítica en su devenir. Lo que tenemos entre manos es un proyecto colectivo y, por tanto, lo que hay que hacer es sumar esfuerzos para convertir al nuevo Museo de Arte de Lleida en un equipamiento que se convierta en un verdadero centro de conservación, investigación y difusión patrimonial de las manifestaciones artísticas en la Lleida del siglo XX y XXI y un centro de actividades culturales y artísticas que afiance el papel de un vasto territorio, el de las tierras de Lleida, en la cultura del país.

 

Jesús Navarro

Director del Museu d’Art Jaume Morera

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