Joana Biarnés. El rostro, el instante y el lugar

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Rosanna Yanni, 1965, Madrid © Arxiu Joana Biarnés

Desde hace un tiempo vivimos un renovado interés por recuperar y poner en valor muchos de los nombres que han protagonizado la historia de la fotografía en nuestro país. Así lo demuestran la eclosión de nuevas investigaciones, publicaciones y exposiciones presentadas en los últimos años en todo el territorio, un fenómeno que, por un lado, ha permitido al gran público descubrir personalidades extraordinarias hasta hoy anónimas, y por la otra, ha revelado a los especialistas que la realidad de nuestra fotografía siempre ha sido más rica y poliédrica de lo que nos habíamos podido imaginar. De entre las figuras rescatadas recientemente del olvido, destaca especialmente el caso de Joana Biarnés (Terrassa, 1935), pionera de la fotoperiodismo en Cataluña, ejemplo paradigmático de la necesidad de continuar insistiendo en la revisión sistemática, recuperación, salvaguarda y difusión de la fotografía catalana como uno de los elementos más preciados y internacionalizables de nuestro patrimonio.

El Museo de Arte Jaume Morera de Lleida presenta hasta el próximo 28 de marzo la muestra Joana Biarnés. El rostro, el instante y el lugar, la primera exposición individual dedicada a quién fue una de las primeras fotógrafas que consiguió profesionalizarse como fotógrafo de prensa en el Estado. Comisariada por los profesores de la Universidad Complutense de Madrid Mónica Carabias y Francisco José García Ramos sobre una selección del fotógrafo Cristóbal Castro y producida por el Ayuntamiento de Terrassa, esta exposición se pudo ver por primera vez en la Sala Muncunill de la ciudad del Vallès Occidental el otoño de 2014, pocos meses después de que la Generalitat de Cataluña otorgara la Cruz de Sant Jordi a la fotógrafa egarense en reconocimiento a su trayectoria. Aun así, no se trata de una exposición retrospectiva, sino de una muestra centrada en su trabajo como reportera gráfica durante las décadas de los años sesenta y setenta. En concreto, se trata de una compilación de setenta fotografías en blanco y negro positivadas para la ocasión a partir de los negativos originales de la autora, la mayoría de las cuales fueron publicadas en la prensa de la época, como por ejemplo al semanario ¿Por Qué?, las revistas Ondas y Semana o fundamentalmente a los diarios editados en Madrid Pueblo y ABC, periódicos de ámbito estatal dónde Biarnés trabajó.

The Beatles, 1965, Hotel Avenida Palace. Barcelona. © Archivo Joana Biarnés

The Beatles, 1965, Hotel Avenida Palace. Barcelona. © Archivo Joana Biarnés

Un conjunto que ofrece al visitante la oportunidad de ejercer una doble lectura profundamente sugestiva. En primer lugar, permite adentrarse en el testigo personal de la fotógrafa, una figura de un carácter vital y tenaz, todavía hoy intacto, que nos habla de alguien capaz de superar los obstáculos y los estereotipos impuestos por la cultura patriarcal del franquismo que relegaba las mujeres al ámbito doméstico y vetaba su acceso en sectores profesionales tradicionalmente dominados por hombres. Joana Biarnés, fue, en efecto, una de las primeras mujeres que se abrió paso en un mundo de hombres. Aunque realizó estudios en la Escuela de Periodismo, se introdujo en el mundo de la fotografía gracias a su padre, Joan Biarnés, corresponsal gráfico de varios diarios deportivos y con quién Joana empezó a trabajar durante los años cincuenta. La constancia y la lucha contra toda clase de dificultades –como cuando un árbitro paró un partido de fútbol entre el Barça y el Espanyol tan sólo por el hecho de estar en el campo ejerciendo su trabajo de periodista deportiva– permitió a Biarnés independizarse y conseguir construir su propia trayectoria profesional, carrera que se extendió a lo largo de treinta y cinco años, periodo en qué trabajó como reportera gráfica en diarios -principalmente en la redacción del diario Pueblo (1963-1972)- y agencias, exhibiendo un estilo personal y una polivalencia de registros que abrazan ámbitos tan diversos, además del deportivo, como el reportaje social, la fotografía de sociedad, el mundo del cine, la música o la moda. El 1975 fundó, conjuntamente con su marido, el también periodista Jean Michel Bamberger, la agencia Sincro Press y a pesar de los años de trabajo ininterrumpido una década más tarde decide retirarse del reportaje gráfico por el malestar que le provocaba el estilo amarillo que había teñido entonces la profesión. Después de abrir y regentar durante veinte años el reconocido restaurante Can Na Joana en Evissa y de tres décadas apartada de la fotografía, su figura se empieza a recuperar públicamente, gracias a varias iniciativas como esta interesante muestra o el imprescindible documental Joana Biarnés, una entre todos (2015) de Òscar Moreno y Jordi Rovira, realizado mediante un proyecto de micromecenaje y dónde la protagonista ofrece su testigo en primera persona.

Orson Welles, 1966, Sevilla © Arxiu Joana Biarnés

Orson Welles, 1966, Sevilla © Arxiu Joana Biarnés

Pero más allá de este valioso testimonio, podemos leer a la vez la obra de la fotógrafa. En este caso, una selección de imágenes que se nos presenta no sólo como el espejo de una época determinada que se manifiesta a partir de un variado catálogo de personajes y situaciones que protagonizaron la vida pública española durante las décadas del desarrollismo franquista, sino como un ejemplo del estilo personal de Biarnés, caracterizado por un enfoque cercano y sensible a la realidad de los sujetos representados. En este sentido, predomina en la exposición, el género del retrato, siempre en su caso, ejercido desde una sorprendente intimidad y complicidad que otorga a sus fotografías un grado inédito de emotividad y sinceridad. Prueba de esto, son, por ejemplo, el célebre reportaje en exclusiva sobre la estancia de los Beatles en Barcelona o bien las series de retratos de grandes personalidades del mundo de la cultura y el espectáculo presentes en la muestra. De hecho, cada fotografía revela, en cierto modo, una pequeña parte de la extrovertida y amable personalidad de la fotógrafa, una de aquellas personas que cautiva tanto o más que su fotografía siempre que alguien tiene la oportunidad de conocerla por primera vez. Es quizás este reconocimiento a su singularidad, lo que la sitúa como la autora de unos de los trabajos más destacados del fotoperiodismo de la época, conjuntamente con la obra de Pilar Aymerich y Colita, esta última, pionera también en difundir la obra de Biarnés al incluirla en la exposición Fotògrafes pioneres a Catalunya comisariada por ella junto con Mary Nash el 2005 en el Palau Robert. Por esta razón, pues, que hay que reivindicar la figura de Joana Biarnés así como del resto de fotógrafas que, antes y después, desde su experiencia, creatividad y subjetividad personal, se presentan como referentes y testigos imprescindibles de nuestra memoria e identidad colectiva que hay que rescatar del olvido y difundir como parte ineludible de nuestro patrimonio. El hecho que esta sea todavía hoy una asignatura pendiente no es nada más que un estímulo para ponerse manos a la obra y continuar trabajando cuando antes mejor.

Oriol Bosch Bausà

Museu d’Art Jaume Morera

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