Museos y turismo: nuevas estrategias

Gracias a la Universitat de Lleida y a la Xarxa de Museus de les Terres de Lleida i Aran hemos podido disfrutar, durante tres días, de unas ponencias muy estimulantes que se han celebrado en el marco de la Universitat d’Estiu.

Los museos y el patrimonio en el territori. Museos y turismo: nuevas estrategias ha llevado a cabo los días 2, 3 y 4 de julio en el Edificio Polivalente del Campus de Cap Pont, partiendo de la necesidad de redescubrir y recrear el discurso y las prácticas museísticas y patrimoniales a partir de nuestro contexto. Es necesario para los centros históricos y culturales revaluar como se muestran ante la actual crisis económica en la que disminuyen los recursos públicos –fuente de ingresos principal de los museos públicos- como también de una falta de turistas ya tradicional en nuestra provincia. Para superarlo, con este curso se ha destinado un fuerte esfuerzo en enseñar a los equipamientos culturales y patrimoniales como generar producto turístico a partir de experiencias concretas. Este año, la presencia de representantes de instituciones gerundenses ha sido bastante notable.

La primera ponencia contó con la aportación de Nadal, director del Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural, quién hizo una reflexión general con un fuerte contenido histórico. A lo largo de la charla, tomó protagonismo el papel de la Mancomunidad como un movimiento institucional y cultural de creación de estructuras de Estado y de construcción de nuestra particular identidad nacional. Por lo tanto, partía de una filosofía, de un conjunto de ideas generales, de una praxis en definitiva, que desde Lleida también podríamos aplicar. Para empezar, la suya era una interpretación de patrimonio bastante integrador. Más que considerar esto un defecto, puede comprenderse como una virtud. Definir el patrimonio como “todo aquello que ha resistido al paso del tiempo” dota de valor ciertos elementos que pueden parecer a priori usuales, que podrían perderse por el efecto desgastador de los años. Ahora bien, hemos de huir del discurso monográfico y consolidar unos museos que no quieran explicar o describir un elemento preciso sino un proceso histórico determinado. Esto implica nuevas estrategias como renovar los museos -como también lo está haciendo la política y otros aspectos de nuestra vida cotidiana- rompiendo el aislamiento de cada museo, es decir, trabajar en red. Un aislamiento interno que también lo es externo. Nadal se ha referido mediante el distanciamiento entre una cultura popular (tradiciones) y una cultura institucionalizada (los centros culturales). En definitiva, implica entender el museo ya no como un receptáculo sino como un espacio de discurso e interpretación. Aunque la charla quería tratar el caso leridano (“Turismo y patrimonio en las tierras de Lleida”) sería responsabilidad de cada uno de los asistentes entender cómo aplicar esta praxis a una realidad tan particular como la leridana. En cuanto la estrategia concreta para Lleida, Nadal no hizo gran mención.

La siguiente intervención fue a cargo de José Antonio Donaire, doctor especialista en Geografía Humana de la Universitat de Girona, que presentó las novedades del turismo actual. En primer lugar, destacó como existe un crecimiento masivo del turismo. Según la World Tourism Organization (UNWTO) se prevé que el año 2020 haya un turista por cada cinco habitantes. Esto obliga a los técnicos a esforzarse para acercar nuestra cultura a personas provenientes de una realidad cultural muy diferente a la nuestra. Se hacen evidente entonces, unas tensiones entre el residente y el turista como ha mostrado, por ejemplo, el documental “Bye, bye Barcelona” promovido por diferentes asociaciones de vecinos de la ciudad. Por otra parte, ante este turismo masivo, hay que controlar el “fast look”, es decir, la visita del patrimonio de forma rápida e incompleta. Por ello conviene emplear los diferentes espacios culturales o patrimoniales de referencia de la ciudad (o nodos) con los que se debería poder articular el recorrido turístico para forjar estancias largas y duraderas. Una vez abierto el turno de preguntas, uno de los asistentes preguntó a José Antonio Donaire sobre cómo se pueden adaptar ciudades como Lleida las cuales disponen de un mercado turístico casi inexistente. Donaire recomendó el acercamiento y el trabajo en red, tan reiterado durante las jornadas, con Barcelona y la Costa Brava. Sin embargo también la responsabilidad es nuestra, del ámbito local e íntimo de cada uno. Se debería abrir los museos y el patrimonio, no hacer templos sacros ni elitistas sino espacios accesibles.

Durante la tarde, Daniel Paül, profesor interino de Geografía y Turismo de la Universitat de Lleida, hizo un acercamiento estadístico a nuestra situación turística. Gracias a su aportación pudimos identificar con cifras, los problemas que anteriormente se habían planteado. Por ejemplo, Lleida dispone de un 3% de turistas en comparación al resto de Cataluña si sumamos el 2,2% que los Pirineos aportarían al porcentaje.

Para finalizar el día, Isabel Boj, arqueóloga y didáctica del patrimonio en la Universitat de Barcelona, nos ofreció, de manera amena y distendida, algunos consejos sobre cómo enseñar el patrimonio. Destacó con especial énfasis la necesidad de generar empatía, hacer partícipe y no preocuparnos tanto en lo que tenemos que enseñar sino en lo que puede interesar al público que viene a hacer la visita. Más que una explicación teórica su ponencia fue a partir de su experiencia más directa como “empresaria cultural” del Castillo de Calafell y la Sierra de Atapuerca.

La jornada del día siguiente se iniciaba con una intervención de Jordi Blanch, director del Patronato de Turismo de la Diputación de Lleida. La primera hora inicial de su intervención fue, en mi opinión, enormemente desaprovechada. Durante este tiempo, conocimos su trayectoria personal e hizo un exhaustivo repaso a la vida del compositor Friedrich Händel y del pintor Vincent van Gogh en la que, aún ahora, no le encuentro mucho sentido. Con mucho acierto afirmó que los trabajadores del turismo y museos suelen estar instalados en una zona de confort ante la que no se emprenden iniciativas culturales que toquen las emociones de los visitantes. En cuanto a las emociones estoy muy de acuerdo, ahora bien, en un contexto de fuertes recortes en las que las administraciones deben adaptarse, a veces haciendo una exhaustiva tarea imaginativa para llevar adelante algunas actividades, quizás el concepto “confort” no sería el más adecuado. En todo caso deberíamos hablar de la necesidad de encarar las actividades de una forma renovadora. Más allá de estas apreciaciones, Blanch nos presentó las actividades en las que la Diputación está trabajando. La más sorprendente de todas ellas fue la creación de una aplicación para teléfonos móviles 3G la cual recomienda una canción cuando el turista está ante un nodo de Lleida. Por tanto, con este proyecto se entremezcla el paisaje rural con una canción determinada. Una idea que potencia el territorio pero no tanto la ciudad ni sus equipamientos y que, además, no son un incentivo a visitar estos lugares sino, más bien, un complemento que quizás poca gente termine usando.

La segunda intervención matutina fue a cargo de Silvia Planas, directora del Museo de Historia de Girona y el Museo de Historia de los Judíos de Girona, con el título: “La historia y los museos, usos abusos y perspectivas en el turismo cultural”. A partir de su experiencia personal, trató lo que hay que evitar en un museo histórico. La mitificación, el anacronismo y la historia lacrimógena son algunos ejemplos. Por ello, es necesario emprender una historia compuesta de otras: historias de disidencia, espiritualidad, de género, multidisciplinaria, etcétera.

A continuación dos intervenciones concluyeron el día. La primera fue a cargo de Alberto Cobos, director gerente de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel, y nos mostró su experiencia como paleontólogo y la tarea científica, histórica y de dinamización cultural que está realizando desde el centro Dinópolis de Teruel. La segunda fue Magda Gassó quien nos mostró los objetivos de la Agència Catalana de Patrimoni y su plan de marketing turístico en el que Lleida se engloba como un mercado potencial para el turismo interior.

El último día del curso, Patrick Torrent, subdirector de la Agència Catalana de Turisme, nos habló de cómo y que vender o promocionar al público mediante el plan de turismo de la Generalitat de Catalunya. El objetivo de éste es presentar un modelo de turismo completo, más allá de la imagen de sol y playa que Cataluña y España tienen. Por tanto, conviene vender la vanguardia, la “rauxa” (el arrebato), la calidad de vida y el tejido social y asociativo de Cataluña haciéndonos servir de una serie de itinerarios para descubrir un pequeño país con una gran cultura. En todo este proceso, los trabajadores vinculados a la cultura deben saber presentar un discurso histórico o artístico que cautive al público más con el corazón que la cabeza porque, como dijo el propio ponente: “el turista no quiere ser más sabio sino más feliz”. Para ello se defendió durante el turno de preguntas que no eran necesarios tantos paneles, tanta letra o, incluso, tanto rigor. Sin embargo, una alternativa no debería ser, forzosamente, incompatible con la otra.

La última intervención del curso era una mesa redonda bajo el título “La creación y gestión de los productos turísticos desde el patrimonio cultural” compuesta por Cristina Castellà (Centre de Romànic de la Vall de Boí), Mireia Font (Casa rural Leonardo), Jaume León (la agencia de viajes Tu i Lleida) y Pep Tort (Consorci Turó de la Seu Vella). Gracias a ello, pudimos disfrutar de un cúmulo de experiencias desde diferentes ámbitos -desde las casas rurales hasta las iglesias románicas- que sirvieron como síntesis de algunos aspectos tratados a lo largo del curso. Por ejemplo, buscar el elemento que nos hace singular y promocionarlo, cambiar nuestro discurso, trabajar en red evitando las “capillitas” y aprender ciertos aspectos que, hasta ahora, eran competencia de los gestores económicos y turísticos.

Así se ponía punto y final a una serie de intervenciones muy interesantes. Ha sido un curso sobre todo de experiencias directas y personales sobre como gestionar museos y servicios turísticos. Desde el punto de vista de un estudiante, habría valorado más gratamente la participación de más profesores de la Universidad que ofrecieran un marco teórico previo que un acto de estas características requiere. Las experiencias personales y la historia de cada una de las instituciones se agradecen pero hay que encontrar puntos de unión con el resto de intervenciones. En conclusión, nada más que felicitar por el acto a todos los implicados y trasladar los agradecimientos a todos los que han hecho posible este nuevo encuentro.

Albert Garriga Vidal

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