Fortuny grabador

El pasado miércoles, 9 de octubre tuvo lugar al Museo de Arte Jaume Morera de Lleida la inauguración de la exposición “Fortuny grabador“, una muestra que permitirá a los visitantes descubrir la faceta de grabador del gran artista de Reus a partir de la colección de grabados que se conserva al fondo de arte del Instituto Municipal de Museos de Reus. Esta colección resulta del todo representativa de esta faceta, puesto que consta de treinta y un ejemplares de aguafuertes, que se corresponden a treinta de las treinta y cinco planchas que Fortuny grabó a lo largo de su vida.

“Como aguafuertista iguala a Goya y se aproxima a Rembrandt.” Así definía a Mariano Fortuny el gran crítico francés Théophile Gautier en 1870. Que lo pusiera a la altura de dos grandes artistas, dominadores de las técnicas del grabado como nadie, no era un gesto gratuito. Fortuny, además de destacar en las técnicas pictóricas, dominó con maestría la difícil técnica del grabado calcográfico, poniéndola al servicio de su creatividad.

Sin el encorsetamiento que el mercado ejercía sobre su obra pictórica, el trabajo de estas estampas permitió que se adentrara en la experimentación, de forma que nos encontramos con un Fortuny más espontáneo e incluso más íntimo. Sus grabados se convirtieron en un banco de pruebas en el que explorar toda su capacidad creativa. Esta técnica le permitió, pues, expresarse con mayor libertad, hecho que repercutió en beneficio de su trabajo pictórico.

Dentro del conjunto de obras estampadas están representados todos los grandes temas con que Mariano Fortuny acabó trabajando, como por ejemplo el orientalismo, inducido por sus trabajos de cronista en Marruecos, los retratos o el género de casacones, obras de temática costumbrista, cotidiana e intrascendente, inspirada en los ambientes de los siglos XVII y XVIII y cuyos personajes llevaban normalmente una casaca, indumentaria que acabará para dar nombre a este género pictórico. Se trata de piezas de su madurez creativa, a la que llegó en la década de 1860. De hecho, Fortuny inició el conjunto de obra estampada en 1860 y la cerró diez años después, en 1870. De la variedad de técnicas calcográficas, Fortuny sólo utilizó el aguafuerte y en menor mide la aguatinta, aunque ésta siempre como complemento del aguafuerte.

La fuerte personalidad artística de Mariano Fortuny también dejará una profunda impronta en el arte de la reproducción de la imagen. Todos los críticos coinciden en colocar la producción grabada a la misma altura que el trabajo pictórico, poniendo de relieve su contrastada versatilidad.

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