La exposición: herramienta de comunicación de los Museos

Dentro del marco de la Universidad de Verano de la UdL, los pasados días 4, 5 y 6 de julio tuvo lugar el curso Los Museos y el Patrimonio en el territorio. La exposición: proyectos, making of, actividades y evaluación, una iniciativa que surge, por segundo año consecutivo, de la colaboración entre la Universitat de Lleida y la Xarxa de Museus de les Terres de Lleida i Aran. Coordinado una vez más por la doctora del Departamento de Historia del Arte e Historia Social Immaculada Lorés, a quien se tiene que agradecer su voluntad de conseguir espacios de trabajo común entre los profesionales de los Museos de nuestro territorio y los de la Universidad, el curso giró alrededor de la exposición entendida como el medio de expresión por excelencia de los museos. Las sesiones se llevaron a cabo en Caixaforum Lleida y el curso se desarrolló entre un programa relleno de intervenciones de reconocidos especialistas en el tema y un interesante debate por parte de alumnado y profesorado sobre la realidad actual de los museos.

La primera de las intervenciones, fue a cargo de Isabel Salgado, subdirectora del área Cultural de la Obra Social “la Caixa”, quién explicó bajo el título Las exposiciones del Caixaforum la experiencia y la trayectoria de la Fundación “la Caixa” en relación a su programa de exposiciones, un programa que se ha caracterizado por la vocación de complementar la oferta expositiva de allá donde se ha implantado. En este sentido, Salgado presentó las líneas principales de su modelo de gestión, basado en la red de centros Caixaforum, por un lado, y los formatos autónomos e itinerantes de Expocaixa, por la otra. En ambos casos, la estrategia del Departamento de exposiciones de la Obra Social “la Caixa” se ha basado en construir un tejido de relaciones de posicionamiento y alianzas con instituciones internacionales, una extensa red de colaboradores externos y una política activa de evaluación cualitativa y cuantitativa de sus proyectos. Sin duda, el modelo de eficiencia y rentabilidad que se espera de la obra social de una entidad bancaria que, en cierto modo y en este caso, se ha quedado casi en solitario debido de al contexto surgido de la reestructuración de las cajas en nuestro país.

La siguiente ponencia fue a cargo del arqueólogo medievalista, ponentí y mediático, Joan Eusebi Garcia Biosca, comisario adjunto de algunas exposiciones de gran formato del Museu d’Història de Catalunya y del Fòrum 2004. A partir de su experiencia en el montaje expositivo, Garcia Biosca incidió especialmente en el componente político que hay detrás de toda gran exposición, demostrando en base a proyectos concretos como la fe de los políticos en considerarlas una adecuada herramienta comunicativa y un potente transmisor de ideología ha continuado todavía intacta en los últimos años. Este tema centró todo su parlamento, aunque también trató algunos aspectos más metodológicos, como la construcción del discurso expositivo, los proyectos museográficos, los procesos de documentación o las dificultades que a menudo surgen para conseguir préstamos internacionales.

La tarde de la primera jornada de trabajo empezó con la intervención de Mikel Asensio, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en evaluación de Museos que introdujo al alumnado en este tema que es todavía asignatura pendiente en muchos museos. Asensio defendió la evaluación, una ciencia de origen básicamente norteamericano, como una herramienta al servicio del ahorro y la eficiencia que hay que entender como una inversión y no como un gasto y que nos puede ayudar a mejorar nuestra planificación y a prever e identificar problemas en todos los ámbitos. A pesar de una presentación poco medida (ni siquiera se pudo entrar a explicar con profundidad las metodologías de avaluación más comunes), el ponente hizo entender con lucidez como la evaluación representa un imponderable obligatorio para asegurar la sostenibilidad de cualquier proyecto expositivo o museo y como esta ciencia va más allá del estudio de público y audiencias (evaluar va más allá de conocer nuestros visitantes).

Para cerrar el primer día de curso, Miguel Ángel Rodríguez y Fernando Muñoz, de la empresa de diseño museográfico Intervento abordaron de forma ciertamente particular el tema del diseño y producción de exposiciones en tiempos de crisis. Por un lado, Muñoz basó su intervención en la presentación de varios e interesantes proyectos expositivos diseñados por la marca a partir de bajos presupuestos, el actual día a día de las instituciones museísticas. Es verdad que la suma de la inventiva, conceptos como la flexibilidad o la ligereza, el uso de materiales reciclables y prefabricados o los sistemas modulares, pueden dar a lugar a montajes expositivos de gran calidad que además son fáciles de transportar y montar. Esta museografía low cost es sin duda una visión optimista de la crisis y una forma de entender como el diseño puede ser la herramienta que ayude a salvar los obstáculos presupuestarios. Por otro lado, Miguel Ángel Rodríguez, especialista en la temática de la iluminación en los museos, hizo un salto inesperado de discurso, presentando un manifiesto en contra de los despropósitos de algunas de las grandes infraestructuras culturales de escaparate que se han construido en España en las últimas décadas (fruto de la cultura del pelotazo y buena parte de pastel de la deuda pública que arrastra el país). Ante el dantesco panorama, Rodríguez defendió las políticas culturales sostenibles basadas en el verdadero servicio e interés público. No hay que decir que este cambio de registro sobre el que se esperaba del ponente, dejó estupefacto más de uno entre el público asistente.

La segunda jornada de trabajo empezó con la intervención de Glòria Martínez (gmm/comunicació) que habló sobre estrategias para la captación de visitantes, una intervención con un contenido expresamente provocador. Martínez defendió la introducción de los métodos y estrategias procedentes del marketing en el contexto de la actividad museística. Ciertamente las expresiones “orientarse al mercado”, “decisión de compra”, “construcción de experiencia para el cliente”, o incluso, el factor “WOW” asustan a cualquier museólogo de la vieja escuela si antes no se definen con claridad los límites que una institución de servicio público no puede traspasar. Cuenta, pues, en la frontera. Nadie niega las posibilidades que pueden suponer las técnicas del marketing para ayudar a comunicarnos mejor y de forma más eficiente con los usuarios de nuestros museos, pero sin perder de vista que si esto deriva al aplicar la lógica capitalista, no olvidamos cuna de esta ciencia comercializadora, en la evaluación de nuestros objetivos, nos va el carro por el pedregal (estamos en el ocio, pero también en la educación). El año pasado, recordáis, hablábamos de la rentabilidad social de los Museos.

La siguiente ponencia fue a cargo de Montse Sampietro, también de la Obra Social “la Caixa”, quien, partiendo del repaso de los proyectos educativos entorno a las exposiciones organizadas por la entidad, especialmente de carácter artístico, introdujo al alumnado en los conceptos básicos que implican las actividades educativas vinculadas a los montajes expositivos. Sampietro defendió la tarea educativa como un espacio de mediación entre el espectador y la obra, de forma que el educador-mediador, mediante las técnicas y recursos que le son propios (diálogo, información, materiales didácticos…) puede conseguir abrir lecturas y facilitar el acceso al público a los contenidos expuestos. En este sentido, resulta muy interesante el trabajo llevado a cabo en relación al arte contemporáneo, siempre bajo sospecha por el gran público y verdadero reto para cualquier servicio educativo.

La tarde de la segunda jornada se cerró con la intervención de Carles Fargas, de la veterana empresa Fargas-Garau SL, especializada en servicios museográficos y en el montaje expositivo. En este caso, a partir de una compilación de ejemplos de proyectos llevados a cabo por la empresa, se abordaron temas eminentemente prácticos e interesantes sobre la construcción de los proyectos museográficos, como el trabajo con el espacio (recorridos y puntos de vista), la organización de los objetos, la elección de materiales, los elementos gráficos o la introducción de audiovisuales. Después de la larga ponencia, se llevó a cabo la visita a la exposición Rusiñol, Monet, Gaugin, Sunyer. El paisaje en la colección Thyssen, que actualmente se puede visitar al Caixaforum Lleida, muestra ejecutada por la empresa de Fargas, quién fue comentando y respondiendo las preguntas que se formulaban a largo del recorrido sobre temática museográfica. Sin duda, una buena manera de ver en directo y sobre el terreno algunos de los aspectos que anteriormente habían sido expuestos. Lástima, pero, no haber podido contar, del mismo modo, con el comisario o responsable de los contenidos de la exposición, tratándose como era el caso de una visita dirigida a profesionales de museos.

El tercero y último día de curso, sábado por la mañana, empezó con la intervención de Julia Bertrán del Museu d’Història de Barcelona. La presentación se centró en la explicación de los proyectos de renovación de la exposición permanente del conjunto arqueológico de la Plaça del Rei. Uno de los principales aspectos a destacar de la intervención fue la relevancia que desde el Museo se dio a la investigación, entendida como un pilar fundamental sobre el cual construir los sucesivos discursos museográficos. Bien es verdad que a menudo las inmediateces provocan que esta fase indispensable para cualquier proyecto expositivo se vea reducida casi a la mínima expresión, cuando en esencia tendría que ser el verdadero motor y centro de cualquier presentación expositiva. Por otro lado, otro de los temas de interés tratado por Bertrán fue la necesidad de establecer criterios lógicos y de sentido común en el diseño museográfico, procurando evitar el artificio por el artificio o la sobrecarga de información.

Finalmente, el curso se cerró con una maratoniana mesa redonda, un pequeño curso dentro del mismo curso, donde bajo el título genérico de Exposiciones, diferentes representantes de museos y centros patrimoniales de las tierras de Lleida explicaron las principales características, debilidades y oportunidades, de sus correspondientes exposiciones permanentes, la mayoría de las cuales puestas en marcha recientemente. Josep Ros, del Museu de Guissona-Eduard Camps explicó la construcción de la exposición permanente del edificio de la Fassina; Eva Parisé, del Museu Hidroelèctric de Cabdella, presentó las diversas renovaciones expositivas de este Museo incluido dentro del sistema del Museu de la Ciència i la Tècnica de Catalunya; Maribel Pedrol, del Espai Cultural dels Canals d’Urgell, habló sobre la muestra La gent del canal, una exposición temporal de larga duración que complementa la exposición permanente del espacio; Jaume Espinagosa, del Museu Comarcal de l’Urgell, comentó el concepto de museografía mínima de un espacio que hablar por si sólo como el Museu de la mecanització agrària J. Trepat de Tàrrega; y finalmente, Montserrat Macià, evaluó, con la perspectiva que da el tiempo, el proyecto museográfico de la exposición permanente del Museu de Lleida.

Después de un breve debate, a las dos y media de la tarde del sábado se ponía punto y final al curso con la esperanza de repetir el próximo año. Agradecimientos, pues, al organizadores y ánimos para consolidar la iniciativa.

Oriol Bosch Bausà

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