Tres décadas de arte se suman a la exposición de la colección del Museo de Arte Jaume Morera. El Museo amplía la muestra ENCUENTROS

Mañana sábado, 29 de septiembre, con motivo de las Fiestas de Otoño de Lleida, el Museo de Arte Jaume Morera abrirá las puertas de su sala de exposiciones temporales con una muestra de obras de fondos del Museo. En este caso, la muestra pretende dar continuidad y complementar, a modo de epílogo, la exposición ya existente ENCUENTROS con la colección, con una selección representativa de obras procedentes de la colección que abrazan tres décadas de arte leridano (1970-2004).

A las postrimerías de los años sesenta, y bajo los primeros signos evidentes de debilidad por parte del régimen franquista, el arte empieza a experimentar y elaborar una serie de nuevos lenguajes alternativos. Surgen, así, toda una serie de discursos críticos con la orden social y cultural establecido, que tienden a eliminar las fronteras que separan las diferentes disciplinas artísticas. En Lleida, entre los años 1968 y 1969, La Petite Gallerie de la Alliance Française será la encargada de mostrar algunos de los principales ejemplos de esta nueva forma de entender la creación artística que se está gestando, de la mano de Àngel Jové y Albert Coma Estadella, y contando con la presencia de Leandre Cristòfol y la de uno de los artífices de la poesía visual, Joan Brossa .

La llegada de los años setenta consolida todos estos antecedentes y los aglutina bajo los parámetros del arte conceptual. Los artistas de esta corriente destacan por su carácter interdisciplinario y el fomento de la información y el debate. Dos ejes alrededor de los cuales articular una obra que otorga más importancia al proceso creativo en si que no a su resultado final. En esta línea hay que subrayar el trabajo de artistas como por ejemplo Benet Rossell, Àngel Jové o Antoni Llena entre otros.

El arte conceptual cierra un ciclo en 1975. Su legado, pero, ensancha el campo de visión estético y deja una importante impronta en el arte que vendrá después. Curiosamente, pero, la segunda mitad de los años setenta y, sobre todo, los primeros ochenta, serán testigos de un regreso a la pintura, representada por la obra de Rosa Siré y Josep Vallribera, o de la de los más jóvenes Jordi Jové y Gregorio Iglesias, a través de los movimientos neoexpressionistas. Unas propuestas que convivirán con los trabajos seriados de Antoni Abad y Albert Bayona, que irán ensayando propuestas a partir del uso de los nuevos medios audiovisuales.

Este regreso al hecho pictórico también tuvo consecuencias en la fotografía. Se define el llamado “cuadro fotográfico” y entra con fuerza en la escena artística internacional como una estrategia a través de la cual la fotografía puede pasar a ocupar los espacios arquitectónicos y culturales tradicionalmente otorgados a la pintura. Unas variantes representadas por el trabajo de Neus Buira y de Jordi V. Pou.

De este modo, las tres salas de exposiciones del Museo reúnen a partir de ahora una selección completa y representativa, desde el punto de vista cronológico y estilístico, de toda la colección del Museo. La muestra, que también se podrá visitar durante los días de las Fiestas de Otoño (de 11 a 14 h) permanecerá abierta hasta el próximo 6 de enero de 2013.

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